La Inteligencia Artificial y los retos de autoría, invenciones y derechos de imagen en México

Hasta hace poco, hablar de Inteligencia Artificial (IA) era cosa de ingenieros y programadores. Hoy, el tema ya se discute en juzgados y congresos. México, por ejemplo, está ajustando sus leyes de Propiedad Intelectual para ponerse a tono con lo que ya ocurre en China y la Unión Europea. Entre todos están dibujando un nuevo mapa legal donde crear tecnología no signifique pasar por encima de los derechos de nadie.


Cuando un algoritmo genera una obra, surge una pregunta incómoda: ¿a quién pertenece la autoría? En México, la Ley Federal de Derechos de Autor es clara al señalar que solo una persona física puede ser considerada autora. Pero eso no resuelve el problema práctico: ¿qué pasa con una pieza musical creada por inteligencia artificial que se vende en Spotify? La ley no la reconoce como obra protegida, lo que deja a creadores y plataformas en un limbo jurídico que, probablemente, terminará en los juzgados.


La cosa se complica todavía más cuando hablamos de patentes. La IA no solo escribe o dibuja, también puede proponer inventos. Imagínate un sistema que le escupe a un químico una fórmula nueva o que le sugiere a un ingeniero un diseño industrial que no se le había ocurrido a nadie. En ese momento, la pregunta es: ¿eso cuenta como inventiva? ¿O es solo el resultado de un cálculo? En México, la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial también es clara: solo una persona física puede ser inventora. Pero el dilema real no es si la máquina puede ser la inventora (eso ya lo descarta la ley), sino cómo demostrar que el humano que usó la herramienta hizo un verdadero aporte inventivo. Ese debate está abierto, igual que en la Oficina Europea de Patentes. Y no hay una respuesta fácil todavía.


Ahora piensa en tu cara y tu voz. Con los deepfakes y la clonación de voz que hace la inteligencia artificial, cualquiera puede poner tus palabras en boca de otro, literalmente. Un caso que ya está pasando: usan la imagen de un cantante famoso para promocionar productos en campañas automáticas, sin que él haya dado permiso ni visto un peso. En México, la ley protege el derecho a la propia imagen (derivado de la Constitución y, en el caso de artistas, de la Ley Federal de Derechos de Autor), pero el problema es que la tecnología avanza mucho más rápido que los juzgados. Para cuando logras una orden judicial, el daño ya está hecho y el video falso le dio la vuelta al mundo.

Al final, todo se reduce a esto: la IA está moviendo las líneas que creíamos fijas en la propiedad intelectual. Y México no es un espectador más, sino que está metido en la discusión. Para las empresas que crean, los emprendedores que inventan y los despachos que los defienden, hay oportunidades reales si saben cómo proteger lo que es suyo. Pero ojo, en este terreno movedizo, tener a alguien que entienda el tema ya no es un lujo ni un plus. Es lo que te evita perder el control de tu trabajo, tu voz o tu idea en un mundo donde la tecnología va más rápido que las leyes.

Autor: Christian Bernal, Abogado en Propiedad Intelectual y Fundador de CIBA LEGAL BUSINESS & IP.

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